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Tiras cómicas por tema

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Arte serio

10/01/2017
Arte serio

El Rococó es un movimiento artístico que se desarrolló en el s.XVIII, como estadio final del arte Barroco para algunos autores, como estilo independiente para otros muchos. De origen francés y predicamento principalmente europeo, se caracteriza por una estética “algodonosa”, excesiva e integral: muebles, paredes, cuadros, arquitecturas…, aparecen plagados de temas mundanos, horror vacui en las composiciones, colores vibrantes, ornamentaciones de inspiración natural y escenas cortesanas y hedonistas. En el arte rococó tiene cabida todo el exceso, la imaginación y el divertimento que el mundo podía ofrecer al individuo -acomodado- en aquella época. Un estilo que, pese a haber sido denostado muchas veces, comprende obras de una gran calidad y delicadeza, pero cuya duración no fue demasiado larga. Y es que en el arte, como en prácticamente todas las manifestaciones creativas, e incluso sociales, el efecto péndulo es una realidad constante y cíclica: y así, el exceso del Rococó se apagará, poco antes de que acabe el siglo, en beneficio de un arte mucho más serio e institucional, que devolverá el “control” subjetivo del arte a la razón y en donde el individuo ya no será protagonista y agente propiciador sino complemento y espectador: el Neoclasicismo.

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De aventuras

24/05/2016
De aventuras

Antiguamente los colores para pintar se obtenían pulverizando determinados minerales y materias orgánicas y mezclando después ese polvo con bases oleaginosas, ácidos, aglutinantes y otros compuestos que le pudieran proporcionar estabilidad química y adherencia. Algunos de estos pigmentos eran realmente difíciles y caros de conseguir, dada su procedencia (además de complicados de procesar): así, por ejemplo, uno de los colores más exclusivos y costosos era el azul ultramar, conocido principalmente por ser usado en el renacimiento para decorar zonas destacadas de algunas piezas -como los mantos de las vírgenes- y al alcance de pocos debido al mineral que lo hacía posible (la piedra lapislázuli, procedente de la zona de la actual Afganistán y de un alto precio). El color rojo podía obtenerse de unos insectos llamados cochinillas, de los que se extrae un colorante carmín muy apreciado para diversos fines (y que en la actualidad se sigue usando, aunque con menos frecuencia); el verde, de la malaquita; el carbón vegetal podía emplearse para obtener el color negro, etc. Esta manufacturación de los colores daba como resultado una paleta muy especial y específica de cada época y autor (es a comienzos del s.XX cuando se empiezan a producir pigmentos de forma industrial, aunque ya existían sintéticos con anterioridad a esta fecha), pudiéndose analizar una obra, temporalmente hablando, en base a los pigmentos empleados en su ejecución.

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Distracciones

19/05/2016
Distracciones

Dentro de los diferentes recursos proporcionados por los museos a los visitantes para ampliar la información relativa a una muestra se pueden encontrar las audioguías. Este sistema -consistente en una grabación sonora portátil, de uso individual, que puede estar o no sincronizada con un recorrido expositivo ya predeterminado- puede resultar útil a la hora de realizar algunas visitas en concreto, si bien, muchas veces, se convierte en un motivo de distracción más que en una ayuda real. Aunque esto dependa mucho, en última estancia, de los gustos personales y de la experiencia que se desee extraer del visionado de una exposición, claro.

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La mirada

30/11/2015
La mirada

El efecto de seguimiento de la mirada es una ilusión óptica por la cual parece que los ojos del personaje de un cuadro siguen (o persiguen) al espectador, se coloque donde se coloque. Este efecto, en ocasiones divertido pero, casi siempre, bastante perturbador, puede advertirse en cuadros muy diversos, algunos tan famosos como la Mona Lisa, y da lugar a situaciones muy espontáneas y graciosas que se repiten entre los visitantes de museos y exposiciones (“mira! aquí también lo hace” y “prueba a ponerte aquí” son los dos grandes clásicos). La historia del arte está plagada de engaños visuales: en la Grecia clásica, por ejemplo, encontramos una buena muestra de ello en el Partenón, donde, para contrarrestar el efecto de la ilusión de Hering (dos líneas rectas paralelas de gran longitud tienden a verse combadas hacia el centro), se aplicaron una serie de modificaciones en las columnas y el frontón para que, así, desde lejos, todo pareciera recto y simétrico. Las anamorfosis (deformaciones de una imagen que adquiere su correcto sentido frente a una lente o desde una ubicación concreta) fueron algo muy corriente durante el Barroco, un efecto con el que también jugó Dalí (como no podía ser de otra manera) y un engaño que hoy en día aún se sigue encontrando en las pinturas con perspectiva que realizan los artistas callejeros en el suelo. Sucede igual con los trampantojos (o “trompe-l’oeil”), esa técnica pictórica que todavía en la actualidad se emplea en decoraciones de paredes para aumentar o sustituir la realidad. De hecho, prácticamente todo en las artes plásticas obedece a este principio de “engaño” de la percepción: desde la creación de la sensación de profundidad en un soporte bidimensional como un lienzo, hasta el impresionismo o las proporciones en las estatuas de gran tamaño (que, para ser vistas con coherencia desde abajo, se crean desde el principio con distorsión entre las partes). Al final, todo obedece a un mismo principio: la autocorrección que aplica nuestro cerebro, que se adelanta y completa lo que nuestros sentidos perciben. En la mayoría de las ocasiones estos efectos cumplen un papel técnico, por así decirlo, se emplean para obtener un fin perceptivo, de simetría, etc., pero también puede encontrarse un fuerte componente filosófico en torno a alguno de ellos, como sucede con la mirada del cuadro que persigue al espectador y que plantea algunas dudas, como ¿quién mira a quién?, ¿la obra todo lo ve? (esto es muy aplicable en obras religiosas) o ¿la mirada existe aun cuando el espectador no está? Y, en esta ocasión, ambos componentes confluyen, porque Chic no sólo está experimentando el efecto de que unos ojos le siguen allá donde va sino que, además, ahora la situación se invierte porque el que está fijo y le sigue con la mirada… eres TÚ!

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Punto de fuga

22/06/2013
Punto de fuga

Un punto de fuga es el punto imaginario al que tienden a converger las líneas paralelas entre sí de una composición, o, lo que es lo mismo, ese punto en el infinito donde vemos que van a  juntarse las líneas rectas (que pueden estar dibujadas o no) de una imagen. Una composición puede tener varios puntos de fuga y, éstos, son la base sobre la que se construirá la perspectiva lineal, con una disminución progresiva del tamaño de los elementos según se aproximen a este punto o puntos de fuga. Una forma de representar tridimensionalidad a partir de un plano bidimensional que data de época renacentista y posee un fundamento matemático, cuya importancia radica en la coherencia en la proporción entre los elementos. Lola trata de explicar a Chic este concepto, pero, al final, como suele decirse, una imagen vale más que mil palabras…

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Una cosita...

15/04/2013
Una cosita...

¿Será un acanto?, ¿un arquitrabe?, ¿un Apoxiomeno?, o ¿quizá una anamorfosis?…, ¿o ninguna de las cuatro? En el museo, Chic ha visto una cosita que empieza por la letra A… Pero no siempre es fácil jugar con Lola al “Veo, veo”, porque es museóloga, y ella ve cosas un poco especiales que los demás no ven…

Para ilustrarse: Glosario Historia del arte | Anamorfosis

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Pereza

30/03/2013
Pereza

Lola, la araña museóloga, piensa que Chic es un perezoso y le recrimina una pasividad que incluso le está llevando a criar polvo. Pero Chic tiene su explicación: no es polvo lo que cría, sino pátina, esa pátina del tiempo que tan habitual es encontrar en pinturas y objetos y cuya eliminación tanta controversia causa. Y es que… ¿si una obra de arte puede tener esa pátina producto del paso de las horas, los días, los meses… por qué no él?

Para ilustrarse: Pátina

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Por el amor del dinero

Las Vanitas o Memento mori, conceptos simbolizados por la calavera, están muy vinculados al arte barroco, donde las representaciones de calaveras son habituales como recordatorio de la fugacidad de la vida y la inutilidad de los placeres mundanos frente a la muerte. Estas locuciones latinas poseen al tiempo una gran interrelación con otro concepto, el Ubi sunt, o la capacidad de la muerte de igualar a las personas. Y para Lola, la araña museóloga, todas ellas llevan a la idea final de Carpe diem, o, lo que es lo mismo, ya que te vas a morir, aprovecha la vida. Pero, en contraposición a la espiritualidad de estas ideas, Damien Hirst es un artista tremendamente material, tanto en lo que se refiere a la ejecución de sus obras (como bien ejemplifica este For the love of God de la viñeta, realizado con diamantes) como a la propia finalidad de lucro que busca con ellas. Y así, frente a lo espiritual, cuyo recordatorio puede ser una calavera, lo material, como sucede con los diamantes, buen exponente de lo tangible. Y, de este modo, frente a un Carpe diem, un Cartier diem, empleando como estandarte de todo lo que es material a la famosa firma de joyas.

Para ilustrarse: Vanitas | Memento mori | Carpe diem | Damien Hirst | For the love of God (en inglés)

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Frescos modernos

02/11/2012
Frescos modernos

Dado que hoy día los graffiti aún son cuestionados como arte por mucha gente, Lola, la araña museóloga, se pregunta qué hubiera pasado con un tipo como Miguel Ángel, que tenía esa tendencia a cubrir paredes enteras, de haber nacido en la actualidad… ¿Por qué unas paredes sí y otras no?, esto es lo que, en definitiva, se plantea Lola.

Para ilustrarse: Graffiti | Frescos | Miguel Ángel

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Halloween

01/11/2012
Halloween

Halloween, un puñado de caramelos sin dueño, un montón de pequeñas arañitas esperando azúcar…, la tentación es demasiado grande, y Chic, que a veces se olvida de que está en un museo, acaba con la obra de caramelos de Félix González-Torres. Una obra que, como buena instalación, emplea el propio espacio del museo para tomar cuerpo y transmitir una idea o experiencia al espectador. Lo que sucede es que, a veces, las instalaciones que se encuentran en los museos no están demasiado claras y, de la misma forma que le pasa a Chic, puede ser que el visitante, al mirar al suelo, en vez de ver una obra de arte conceptual simplemente vea caramelos a granel tirados por ahí…

Para ilustrarse: Instalación artística | Félix González-Torres (en inglés) | Untitled (en inglés)

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